Nihil habitare-Todo vivo
Investigación de la obra de artística desde el plástico de desecho.
Desde varias preocupaciones ecológicas, en un mundo donde en las últimas décadas se han incrementado los problemas medioambientales, surge este proyecto. Considero que es necesario desde el arte, dar a conocer y criticar las problemáticas que afectan al mundo que nos rodea, en donde convivimos y que es necesario cuidar.
Mi interés por el medio que nos rodea, me ha llevado a la necesidad de tratar esta temática. De aquí surge el proyecto de investigación Nihil habitare-Nada vivo, que hace referencia a lo que habita y vive en nuestro paisaje actual, los plásticos. Un material que por su empleo indiscriminado, en elementos de uso extremadamente corto y debido a que es tan duradero como tóxico, inunda ya todo (se han encontrado plásticos en la Fosa de Las Marianas y en el Círculo Polar, por ejemplo)
Este proyecto, que habla de la contaminación plástica, nos habla también del cambio climático, la subida del nivel de los océanos, de los elementos tóxicos que se encuentran en el material y del cambio que se debería realizar. Mostrando los diferentes elementos que me encuentro en las playas, los reutilizo y les doy una nueva vida, un nuevo planteamiento.
Este proyecto comienza con reflexiones bajo el campo de la luz, de un elemento cotidiano como es la lámpara. Este elemento cotidiano que nos ilumina en la oscuridad, lo utilizo para iluminarnos en un camino donde abrir los ojos para observar y repensar.
Escultura. Luz

El proyecto se configura mediante la conexión y comparación de diversas formas de construir las piezas, a través de LEDs y los plásticos recogidos de diferentes ecosistemas, con una intención crítica y estética, donde se revaloriza el objeto aparentemente inútil, otorgándole una nueva vida y capacidades expresivas, que le confiere un objeto cotidiano, como es la luz.


Dentro de esta parte de la investigación se encuentran varias piezas:
– Naras:
En peana. Con forma de esfera, frágiles, y que se puedan manipular. Cada una de ellas, crean diferentes sombras y siluetas alrededor, como un universo. Aluden a la forma de nuestro planeta, y su ciclo circular, se presentan tres piezas, de plástico que proviene de Bilbao, A Coruña e India. Estas piezas, nos muestran que no existen diferencias entre unos desechos y otros, que no hay fronteras, todo lo que se recoge es igual, para los mismos usos y, en todos los lugares existen las mismas problemáticas.
– Nidos:
Piezas colgadas, desprendidas. Como un mar de piezas donde se puede caminar entre ellas, sumergirse y sentirse agobiado por la masa. Representando formas orgánicas, como un estómago. Las sombras se entremezclan entre ellas.
– Reptas:
En suelo. Ocupando el lugar, son puntos de luz independientes. Se trata de darle personalidad al residuo, se resaltan sus características. Se enseña lo que es, y lo que ha sido, se observa la belleza de cada elemento, mostrándolo sin transformaciones.







La sala de exposiciones, se presenta en penumbra, alumbrada únicamente por las piezas que se encuentran en ella. Al iluminar las piezas desde su interior, se reflejan los colores que las dominan y destacan en el espacio. Al acercarse, se interactúa con la obra, se descubren los pequeños trozos que las forman, que en un principio no se imaginaban, y se enredan formando parte de un todo.